Bo Camiño, a tenda do Peregrino no Camiño Portugues.
 Bo Camiño, a tenda do Peregrino no Camiño Portugues.

Historia Camino Portugues.

A comienzos del año 1992, en vísperas del que iba a ser el gran año del despegue de los Caminos a Santiago, el Año Santo 1993, volvimos la vista a los viejos caminos de peregrinación que habían existido en Galicia, además del Camino Francés: Camino Primitivo, Camino Norte, Prolongación de la Vía de la Plata, Camino Inglés, Prolongación Jacobea a Fisterra y Muxía, Camiño Portugués a Santiago... y lo que vimos, como había ocurrido años antes en el Camino Francés, era apenas nada: olvido, abandono y soledad. Y de nuevo hubo que recurrir al milagro. Apenas sin medios, pero con la experiencia y la fe que nos había transmitido Elías Valiña, nos lanzamos a investigar esos Caminos. Así, en lo que se refiere a nuestra asociación, se investigó y señalizó la Vía de la Plata en Galicia, el Camino Inglés y la Prolongación Jacobea a Fisterra y Muxía. Y así también, una lejana madrugada del invierno de 1992, los componentes de la Asociación Galega de Amigos do Camiño de Santiago nos encontramos en medio de la niebla, en el antiguo puerto de Lavacuncas, en Tui, junto al padre Miño, apenas sin nada en las manos, tan sólo un breve estudio del Colegio de Ingenieros de Caminos de Galicia.

 

Pero poco a poco, paso a paso, día a día, metro a metro, fue surgiendo ante nosotros el viejo camino medieval de peregrinación a Compostela, camino humilde, bellísimo, que discurre entre cruceiros y petos de ánimas por el rural gallego. Percibíamos en las encrucijadas las sombras de los que nos habían precedido en el Camino, de los peregrinos cuyos pasos estábamos siguiendo: Confalonieri, Álbani, Leo de Roszmithal, Jerónimo Münzer, Doménico Laffi, Frei Claude de Bronseval y tantos y tantos otros humildes peregrinos que, durante siglos, frecuentaron la vieja entrada portuguesa. Allí estaba, ante nuestros ojos, el Camino Portugués a Santiago. Lo señalizamos con flechas amarillas y, ese mismo año 1993, patrocinados por la Xunta de Galicia, editamos la primera guía del Camino Portugués en Galicia, hoy un verdadero incunable, con el Santiago de Amonisa en la portada señalando el Norte a los peregrinos. Y éstos, ese mismo año de 1993, volvieron por miles y miles al Camino. Se había consumado un nuevo milagro, algo ya imparable. Y los antiguos nombres volvían a resonar en las oídos de los peregrinos: Ponte das Febres, Rúa dos Cabaleiros, A Vrea Vella da Canicouba, Santa María de Alba, Iria Flavia, Rúa, Rueiro, Anteportas, Nossa Senhora de Escravitud, Rúa de Francos...

 

Nosotros calificamos, ya entonces, al Camino Portugués con una frase que ha hecho fortuna: el Camino de los Trovadores. Si el Camino Francés es el Camino de la Épica, el Camino Portugués es el Camino de la Lírica. No encontrará aquí el peregrino las mesetas desoladas del Camino Francés, ni tocará el cielo con las manos en altísimas montañas, tampoco saldrá a su paso ningún Roldán, ni Carlomagno, ni Mio Cid, pero en lo profundo de las fragas, en el silencio de las encrucijadas, al pie de los cruceiros milenarios saldrán a su paso las sombras amables de los trovadores: Bernal de Bonaval, Martín Codax, Meendiño, el rey Don Denís, desgranando cantigas de amigo en el atardecer del antiguo mar de occidente.

 

Camino Portugués a Santiago. Teníamos Galicia, pero nos faltaba el alma, la sangre y la razón de ser de este Camino: Portugal. Y, de nuevo, como todo lo que ha significado la recuperación de las rutas jacobeas en los tiempos modernos, aparecieron tres estrellas en el Camino, la primera en Galicia, uno de nuestros socios fundadores y entusiasta del Camino Portugués, Alfredo Jeremías Sampedro. Él nos empujó hacia Portugal. En Portugal hubo dos estrellas más, una en Valença y otra en Ponte de Lima, para quienes todo agradecimiento es poco: el entonces presidente de la Cámara de Valença, Don Alberto Pereira de Castro, que con enorme entusiasmo y visión de futuro se volcó en nuestra ayuda, y el padre Manuel Díaz, de quien jamás olvidaremos su sabiduría, su apoyo y su sentido común. Así, trabajando de estrella a estrella, hombro con hombro, con la recién nacida Associaçao de Valença do Minho dos Amigos do Caminho de Santiago, primera asociación de amigos del Camino surgida en Portugal, se recuperó el tramo del Camino Portugués entre Ponte de Lima y Valença do Minho. Posiblemente ha sido la primera vez que españoles y portugueses, gallegos y miñotos hemos navegado juntos, no lo hicimos por el océano, pero si por las torrenteras y el barro de nuestros caminos jacobeos portugueses.

 

Esa primera piedra en el Camino Central Portugués, el levantamiento, identificación y señalización del trazado, fue presentado por primera vez, conjuntamente por ambas asociaciones hermanas, Valença y Galega, en el III Encontro Sobre os Caminhos Portugueses a Santiago celebrado en Valença do Minho en la primavera de 1995, en cuyas actas quedó reflejado ese levantamiento y primera señalización.

 

A continuación, el año 1996, y a semejanza de lo sucedido en Galicia, se editó la primera guía del tramo Ponte de Lima -Valença, realizada conjuntamente por ambas asociaciones jacobeas. Esta vez presidía la guía una imagen emblemática y querida por todos los peregrinos, Nosso Señor dos Caminhos.

 

Ya nada podía detener el avance del Camino Portugués, y así pronto nacieron nuevas asociaciones jacobeas en Portugal. Y así, la Associaçao dos Amigos do Caminho Portugués a Santiago de Ponte de Lima, prosiguió de manera encomiable la investigación del Camino Central Portugués hacia el sur, quedando pronto fijado y señalizado el tramo entre Porto, Barcelos y Ponte de Lima.

 

Pero durante años, por circunstancias que no son del caso, y a pesar de las continuo interés de cientos y cientos de peregrinos de todas las nacionalidades, el Camino sólo permaneció fijado desde Porto. Hasta que, de nuevo, un hombre providencial apareció en el horizonte: durante años, en soledad, pateando archivos, visitando Cámaras Municipales, inquiriendo a los que saben, con absoluta entrega y altruismo, éste hombre apareció un día en Santiago de Compostela con todo el alzado del trazado Lisboa-Porto siguiendo el relato de Juan Bautista Confalonieri. En la Asociación Galega hemos creído en él, ha tenido todo nuestro apoyo, su nombre es Alexandre dos Santos Rato, un gran portugués, miembro de la Agacs, y un increíble ejemplo de perseverancia, fe y convicción en su trabajo. Alexandre pidió nuestro apoyo y lo tuvo por completo.

 

Durante toda el invierno y primavera de 2006, equipos de trabajo formados por socios de toda España de la Asociación Galega de Amigos do Camiño de Santiago se unieron de nuevo con nuestros amigos portugueses, colaborando con absoluta entrega y altruismo con Alex Rato. En todos un objetivo único: la señalización del trazado. Así, el día 14 de Mayo se pintó la última flecha amarilla del tramo Lisboa-Coimbra. Quedó así culminado un gran Camino internacional que, desde esos mismos momentos, se incorpora al mundo jacobeo: el Camino Portugués Central, desde Lisboa a Santiago de Compostela, un Camino que ya es de todos, principalmente de los peregrinos del Apóstol. Y, como siempre, fruto del trabajo silencioso, metódico, humilde, altruista de unos pocos hombres y mujeres. Un trabajo de peregrinos para peregrinos. Otro milagro de Santiago, no podía ser de otra manera.

 

Tenemos ante nosotros una increíble riqueza a conservar, y, junto a ella, una inmensa responsabilidad. El Camino no es de nadie, es de todos, tal vez del más humilde de sus peregrinos. Y, sobre todo, el Camino de Santiago es una inmensa labor coral. Ojalá, todo el mundo lo sepa entender así, darse la mano y caminar.

 

Ahora, cuando el Camino es asunto de Estado, cuando a su arrimo se intentan conjugar todo tipo de intereses: económicos, turísticos, culturales, de política local o regional, nosotros queremos recordar aquí, no queremos que se olvide nunca, lo que ha sido su historia: humildad, humildad y grandeza. No queremos que esto se olvide, no queremos que nada nuble, que nada oculte, lo que es realmente el Camino de Santiago: el paso humilde, ilusionado, volcado en su propia fe, en su esperanza, en su búsqueda, de un solitario peregrino que persigue su sombra y su estrella en cualquier atardecer de los Campos Góticos castellanos, en las duras montañas de Asturias o en el poniente del grandioso Camino que nos llega desde Portugal.

 

El peregrino, perdido en esa tierra de nadie, en ese país de Nunca Jamás que es el Camino, navega en una burbuja solitaria aunque avance rodeado de una multitud. ¿Pietatis causa, devotionis afecta, votis causa?, ¿homo viator? Sí, eso y mucho más: espiritualidad, por encima de todo, el Camino es espiritualidad o no es nada, pero también abnegación, solidaridad, compa- ñerismo, hospitalidad, búsqueda, aventura, libertad y Camino para andar. Una inmensa puerta que se abre a todos, sin distinción de credos, razas, cultura o motivaciones, y también un milagro cotidiano. Te entregamos, peregrino, este trabajo, hecho para ti con ilusión, de peregrino a peregrino. Si te sirve para llegar con bien junto al Apóstol, te pedimos, como en los siglos, que reces una oración por nosotros en Compostela.

 

AQUI TIENES LA GUIA COMPLETA DEL CAMINO PORTUGUES:

 

Bo Camiño! Buen Camino! Good Way!

 

Fuente:Guia Camino Central Portugues

 

Pazo de Mos Pazo de Mos a su paso por el Camino de Santiago Portugués.

Contacto

Bo Camiño 
Camiño da Rua 6
36415 Mos

Teléfono: +34 986/348417 +34 986/348417

 

Si desea cualquier información estaremos encantados de proporcionársela. Puede hacernos llegar su pregunta a través de nuestro formulario de contacto.

Bo Camiño en las redes sociales.